Agustín Espinosa fue un autor muy conocido, admirado y leído en su época. Entre 1927 y 1936 desplegó lo más interesante, profundo y complejo de su producción, que alcanza en el surrealismo y en la obra Crimen (1934) su expresión más lograda y reconocida, aunque no debemos olvidar el latido renovador de Lancelot, 28°-7° (1929), una pieza fundamental de la nueva literatura surgida en el florido ambiente de los años veinte.

Agustín Espinosa colaboró en los principales periódicos y revistas de su tiempo (La Gaceta Literaria, Extremos a que ha llegado la poesía española, Heraldo de Madrid, Hoy, La Prensa…) y fue el principal agente de la vanguardia canaria. A él, junto a Juan Manuel Trujillo y Ernesto Pestana, debemos las páginas de La Nueva Literatura, en La Tarde, donde se fraguaría el carácter de La Rosa de los Vientos, revista cardinal (pero no la única) en dirigir el cambio de rumbo. Luego, la otra gran revista y seguramente la primordial, gaceta de arte, tiene en Espinosa a uno de sus más activos e insignes colaboradores e impulsores.

Agustín Espinosa prestó atención en sus apenas cuarenta y un años de existencia a diversos temas de la literatura de las Islas: reivindicó la feliz hora de la ilustración canaria dedicando su tesis doctoral a fijar, desmitificar y esclarecer la figura de José Clavijo y Fajardo y, en una de sus célebres conferencias, hizo lo propio con Viera y Clavijo; abrazó el homenaje gongorino del 27 recalando en la principal figura del barroco canario: Fray Andrés de Abreu; revisó los mitos de Dácil, Hernán Peraza y, por supuesto, Lancelot; emprendió el primer rescate del romancero canario, pateándose el sur de Tenerife recopilando la memoria de los viejos y reseñó constantemente aquellas obras de su tiempo que más le interesaron: Saulo Torón, Emeterio Gutiérrez Albelo, Agustín Miranda, Pedro García Cabrera, Félix Delgado, Andrés de Lorenzo Cáceres…

La Exposición Internacional del Surrealismo celebrada en Santa Cruz de Tenerife en 1935 contó con la indispensable colaboración de Espinosa, ya como escritor y agente cultural, ya como presidente del desaparecido Ateneo de Santa Cruz, espacio que albergaría la exposición. Espinosa presentó a André Breton antes de que este procediera a la lectura de su conferencia titulada Posición política del arte de hoy y luego el propio Espinosa leyó la versión española que él mismo había realizado.

Junto a Domingo Pérez Minik, Pedro García Cabrera, Eduardo Westerdahl y Domingo López Torres firma el n. 2 del Boletín Internacional del Surrealismo y luchó hasta el final para impedir la prohibición de proyectar La edad de oro, lo que incluye la firma de un manifiesto que gaceta de arte publicó contra la labor reaccionaria de la ultraconservadora Gaceta de Tenerife, principal oponente de la proyección.

Y no solo de literatura se alimentó Espinosa. También de cine (el episodio ya aludido de La edad de oro, y otras referencias o críticas como la decepción que le produce el cine sonoro y que expresa en su artículo Un coleccionista en el cine), de pintura (otra célebre conferencia, Media hora jugando a los dados, impartida a propósito de una exposición del jovencísimo José Jorge Oramas, pero también artículos dedicados, por ejemplo, a Felo Monzón) y de música (desde Luisa Santana, tanguista de un cabaret de Las Palmas, a Chopin).

El alzamiento militar de 1936 trajo la represión y depuración de nuestro autor. Una sombra de sospecha de la que no pudo desprenderse ni siquiera colaborando en ¡Arriba España! La enfermedad que arrastraba su úlcera desde la adolescencia se agravó considerablemente y no sobrevivió al último postoperatorio. A partir de entonces un olvido progresivo afectó a toda su obra y a su figura, al igual que ocurrió con sus compañeros de aventura. No obstante, durante los oscuros años de la posguerra y hasta el tardofranquismo, pequeños fogonazos de presencia se fueron sucediendo, y es en esta lenta y progresiva vuelta a la luz, que llega hasta nuestros días, en donde quisiera ir deteniéndome.

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1950 El Museo Canario publica Don José Clavijo y Fajardo, la tesis doctoral de Agustín Espinosa, con prólogo del siempre generosísimo Ángel Valbuena Prat, que se integró maravillosamente en el ambiente de la nueva literatura canaria durante el corto periodo de tiempo en que impartió docencia en la Universidad de La Laguna. Su prólogo es un bellísimo texto donde ensalza la rigurosidad de la tesis de Espinosa, así como la calidad humana del escritor portuense y sus magníficas aportaciones a la vanguardia literaria española. Un prólogo arriesgado y valiente, firmado desde Murcia en 1949.

1960 Aparece Agustín Espinosa, cazador de mitos. Se trata del primer monográfico sobre Agustín Espinosa, obra de Alfonso Armas Ayala y publicado por el Instituto de Estudios Hispánicos del Puerto de la Cruz. En él, Armas Ayala comparte una lectura muy poco arriesgada y selecciona tres fragmentos de Crimen relacionados con una mitificación de los recuerdos de infancia y los espacios del Puerto de la Cruz que Espinosa traslada a la ficción. No aparecen las palabras surrealismo ni vanguardia. Podemos esforzarnos en pensar que la primera de ellas originaría cierto compromiso del que nuestro crítico deseaba alejarse, pero la segunda, el término vanguardia, no creemos que causara incomodos. No obstante, valoramos enormemente la contribución de Armas Ayala en el contexto donde se enmarca.

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1968 Segunda edición de Lancelot, 28°-7° a cargo del Cabildo Insular de Lanzarote. Cuenta con prólogo de Alfonso Armas Ayala y la edición es un “homenaje a la memoria del escritor Agustín Espinosa García, primer director del Instituto de Enseñanza Media de Arrecife”. Armas Ayala se aferra, esta vez excusado en el peso geográfico de la obra, en el paisaje de Lanzarote, pero en ningún caso en el revulsivo poético de Lancelot, 28°-7°.

1970 Segunda edición (y última hasta la fecha) de Don José Clavijo y Fajardo, esta vez a cargo del Cabildo Insular de Gran Canaria, que mantiene el prólogo de Ángel Valbuena Prat. La edición está al cuidado de Ventura Doreste y Alfonso Armas Ayala.

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1974 Año clave en la recuperación de la obra de Espinosa. Se publica una acertada reedición conjunta de Crimen, Lancelot, 28°-7° y Media hora jugando a los dados en Taller de Ediciones JB (Prólogo de Alfonso Armas Ayala). Se trata de la segunda edición de Crimen, la tercera de Lancelot, 28°-7° y la segunda de Media hora jugando a los dados. A partir de ahora, salvo las ediciones facsímiles, la mayoría de las nuevas entregas combinarán títulos y textos de Espinosa, por lo que cada edición se hará necesaria para descubrir futuros hallazgos y reflexiones. Sin duda, este rescate se encuentra impulsado por el ambiente multigeneracional de la nueva narrativa canaria, que también trajo al presente textos capitales como Fetasa.

1975 Domingo Pérez Minik publica en la editorial Tusquets Facción surrealista de Tenerife donde relata la aventura surrealista emprendida en Tenerife, en gran medida desde las acciones de gaceta de arte, y hace balance del devenir de sus protagonistas.

1976 Eduardo Westerdahl escribe en el número 68 (mes de diciembre) de la revista Fablas el artículo “Pequeña historia inédita de gaceta de arte”. Aunque señala la reciente publicación de Pérez Minik como “libro base a consultar”, de algún modo responde desde su perspectiva a lo que no fue señalado o lo fue de modo distinto a su sensibilidad y recuerdos.

1978 Aparece en La Provincia el artículo “Los pasos perdidos de Agustín Espinosa”. Su autor es un joven estudiante de letras llamado José Miguel Pérez Corrales. Tiene veintitrés años y anuncia que va a dirigir sus esfuerzos a desempolvar a la vanguardia canaria y a Espinosa en especial de las dormidas hemerotecas y bibliotecas.

1979 Las delegaciones de Cultura de las dos capitales canarias convocan el Premio de Novela Agustín Espinosa. Resulta ganador Alfonso García Ramos con su obra Tristeza sobre un caballo blanco. Solo hemos encontrado dos ganadores más: Jorge Rojas con su novela Convergencias en 1980 y Emilio González Déniz con su novela Tiritaña en 1982.

La de los 80 será la gran década del descubrimiento de la vanguardia canaria, del surrealismo en las Islas y de la obra de Agustín Espinosa. Se sucederán ediciones críticas importantísimas y se dibujará con más nitidez el panorama intelectual y artístico de los años veinte y treinta en Canarias.

1980 El Aula de Cultura del Cabildo de Tenerife publica Textos (1927-1936) que incluye más de un centenar de escritos entre artículos, fragmentos, cartas, conferencias, poemas y notas de Espinosa, exhumados por Pérez Corrales en hemerotecas y archivos de Tenerife, Gran Canaria y Madrid. Es la primera gran recuperación de obra dispersa y también inédita de Espinosa. Pérez Corrales presenta en la Universidad de Barcelona su memoria de licenciatura El Surrealismo en Canarias 1930-1936.

1981 Miguel Pérez Corrales publica en Jornada Literaria, suplemento del diario Jornada, durante seis entregas, su “Cuaderno de bitácora de la vanguardia insular”, el primer gran estudio sobre este tema que se llevó a cabo. Este trabajo se hará imprescindible para todo el que se acerque a este periodo de la literatura canaria y despertará el interés de numerosos estudiosos que irán prestando atención a diversos aspectos y temas del asunto vanguardista en Canarias. Las editoriales Topos Verlag y Turner publican la edición facsímil de gaceta de arte en dos volúmenes en la colección Biblioteca del 36: revistas en la Segunda República Española.

1982 En la colección Seminario de Literatura Canaria del Instituto de Estudios Canarios aparece Poemas a Mme. Josephine, poemario inédito de Agustín Espinosa, con estudio de Sebastián de la Nuez.

1983 José Miguel Pérez Corrales defiende su tesis Agustín Espinosa: entre la vanguardia y el surrealismo en la Universidad de Barcelona, dirigida por Joaquín Marco. Obtiene la calificación de sobresaliente cum laudem. C.B. Morris edita para el Instituto de Estudios Canarios, también en la estupenda y necesaria colección Seminario de Literatura Canaria, El manifiesto surrealista escrito en Tenerife.

1985 Edición crítica de Crimen a cargo de Pérez Corrales en Interinsular Canaria y ensayo de Jorge Rodríguez Padrón, Primer encuentro con Agustín Espinosa, incluido en su libro Una aproximación a la nueva narrativa en Canarias. Carlos E. Pinto publica en facsímil el catálogo de la Exposición Internacional de Surrealismo de 1935 en su revista Hartísimo. La Viceconsejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias crea la Colección Agustín Espinosa, que se mantiene activa, hasta donde sabemos, nueve años. La colección incluye obras, entre otros, de Ángel Sánchez, Emilio Sánchez Ortiz, José Antonio Rial, Agustín Millares Sall y Josefina Zamora.

1986 El Cabildo de Gran Canaria publica la tesis de José Miguel Pérez Corrales, titulada definitivamente Agustín Espinosa: entre el mito y el sueño. La obra incluye inéditos de Espinosa que no aparecen en Textos (1927-1936).

1987 Con motivo de la exposición José Jorge Oramas en el Centro Cultural La Regenta de Las Palmas de Gran Canaria, la Consejería de Cultura y Deportes publica la edición facsímil de Media hora jugando a los dados, célebre conferencia de Espinosa dedicada al pintor grancanario en 1933.

1988 Maximiano Trapero publica en la Revista de Filología de la Universidad de La Laguna el artículo “Agustín Espinosa, primer investigador del romancero canario”, prestando atención a una de las facetas innovadoras de Espinosa. Aparece en Interinsular Canaria la cuarta edición de Lancelot, 28°-7°, esta vez a cargo de Nilo Palenzuela.

1989 Domingo Pérez Minik escribió perseverantemente sobre Espinosa y le dedica, sin saberlo, el que será uno de sus últimos artículos, si no el último, pues aparece póstumamente en el mes de noviembre en Ínsula. “Agustín Espinosa, de nuevo hoy” es una reflexiva reseña sobre la tesis doctoral de Miguel Pérez Corrales.

La década de los 90 supondrá un periodo un tanto sosegado en comparación con la actividad desplegada en los 80, planteándose ahora un espacio de balance y recopilación de hallazgos. Será importantísimo el año de 1997.

1990 Cuarta edición de Crimen, esta vez en la Biblioteca Básica Canaria, prologado por Manuel Almeida.

1991 Durante los meses de abril y noviembre se celebra en el Centro Atlántico de Arte Moderno de Las Palmas de Gran Canaria el Seminario Canarias: las vanguardias históricas. Participan Andrés Sánchez Robayna (director del curso), Nilo Palenzuela, Pilar Carreño, Juan Manuel Bonet, Miguel Martinón, María Isabel Heredia, Fernando Gabriel Martín, Carlos E. Pinto, Rafael Fernández e Isabel Castells. Al año siguiente se recogieron las lecciones impartidas en el volumen Canarias: las vanguardias históricas (C.A.A.M./Gobierno de Canarias, 1992) donde se integraron textos de Emmanuel Guigon y Anelio Rodríguez Concepción. Se suma a esta publicación una edición facsimilar que reúne en un solo volumen a las revistas Cartones e Índice.

1995 El Museo de Teruel publica el ensayo de Miguel Pérez Corrales, Entre islas anda el juego, una reelaboración muy ampliada de las seis entregas que en 1981 conformaron “Cuaderno de bitácora de la vanguardia insular”. Pérez Corrales toma el título Entre islas anda el juego de un libro que Espinosa proyectaba escribir y del que se conserva una nota homónima que el propio Corrales publicó. La represión y muerte del escritor portuense impidió que lograra emprender esta obra y ahora Pérez Corrales, a modo de homenaje, recupera el título.

1997 La Provincia (27 de marzo) y El Día (19 de abril y 6 de mayo) dedican suplementos y páginas literarias al centenario de Espinosa. En La Provincia escriben Juan Manuel Bonet, Antonio Puente, Andrés Sánchez Robayna, Eugenio Padorno, Alfonso Armas Ayala, Nilo Palenzuela y Pérez Corrales. El periodista Javier Durán ofrece una entrevista con la viuda de Espinosa, Josefina Boissier. En El Día escriben Pérez Corrales y Nilo Palenzuela y se recuperan textos de Pedro García Cabrera, el propio Espinosa, Ricardo Gullón, Marcel Brion, Emeterio Gutiérrez Albelo, Rafael Alberti, Azorín y Ramón Gómez de la Serna, además de ofrecer cartas y fotografías inéditas. Se aprovechará en estos medios para criticar la falta de visión y sensibilidad de las instituciones organizadoras de las Ferias del Libro en Canarias, pues no tuvieron en cuenta esta efeméride para impulsar la figura de Espinosa.

Aparece también el único número de Veinte ojos, revista del proyecto Tenerife, la isla surreal, coordinado por Pérez Corrales y Domingo-Luis Hernández y que incluye textos sobre la vanguardia literaria canaria, con especial atención al surrealismo y a la figura de Espinosa, a cargo de los coordinadores, además de los profesores Nilo Palenzuela, Rafael Fernández Hernández e Isabel Castells, entre otros. El título alude a un fragmento de Crimen: Me había dormido entre veinte senos, veinte bocas, veinte sexos, veinte muslos, veinte lenguas y veinte ojos de una misma mujer.

1999 Quinta edición de Crimen publicada por la editorial zaragozana Libros del innombrable y prologada por Eugenio Padorno.

2000 Aparece el volumen La cultura vanguardista en Canarias. Reflexiones sobre la obra de Agustín Espinosa, coordinado por Antonio Becerra Bolaños y Domingo Fernández Agis y publicado por Proyecto Sur de Ediciones en Granada. Contiene las nueve conferencias de unas jornadas homónimas celebradas en Las Palmas de Gran Canaria y organizadas por el Centro Asociado de la UNED de Las Palmas y profesores de la Universidad de Las Palmas. De algún modo se descentraliza la figura de Espinosa de la Universidad de La Laguna, institución a la que pertenecen la mayoría de los estudiosos de su obra.

2003 El texto dramático La casa de Tócame Roque fue incluido en Teatro canario (Edirca, 1991) por el crítico y profesor de literatura de la Universidad de La Laguna Rafael Fernández Hernández. La aportación de Rafael Fernández es clave para la difusión de este texto fuera de Canarias. Agustín Muñoz Alonso-López incluye ahora la farsa surrealista de Espinosa en su antología Teatro español de vanguardia junto con autores como Federico García Lorca, José Bergamín, Max Aub y Ramón Gómez de la Serna.

2006 El Cabildo de Lanzarote y Cíclope Editores publican una edición bilingüe (español-alemán) de Lancelot, 28°-7°. Se celebra en la Universidad de La Laguna el Congreso Internacional Surrealismo Siglo 21 en conmemoración del centenario del nacimiento de Óscar Domínguez. Participan habituales de la investigación surrealista en Canarias (Pérez Corrales, Isabel Castells, Nilo Palenzuela, Fernando Gabriel Martín…) junto a creadores e investigadores de todo el mundo: Sarane Alexandrian, Sergio Lima, Juan Manuel Bonet, Enrique Granell, C.B. Morris… Este mismo año aparece el generoso y homónimo volumen que contiene todas las intervenciones del congreso.

2007 Sexta edición de Crimen publicada por Ediciones Idea y La Página Ediciones, a cargo de José Miguel Pérez Corrales, esta vez acompañada de una selección de textos vanguardistas publicados o escritos en las fechas próximas a la publicación de Crimen en 1934. El opúsculo de Pérez Corrales “El crimen de Crimen” revela nuevos datos y ofrece pequeños conatos íntimos de su dedicación a Espinosa por tan largo tiempo.

2009 Séptima edición de Crimen. Se trata del facsímil del clásico de Espinosa, publicado por Domibari Editores y el Gobierno de Canarias. Se inaugura la completa exposición Agustín Espinosa a los setenta años de su muerte 1939-2009, que recorrerá espacios de La Laguna, Puerto de la Cruz y Los Realejos y aparece un detallado catálogo de dicha exposición. Ediciones Idea publica Diario espectral de un poeta recién casado y otros textos, que incluye entregas aparecidas en Textos (1927-1936), precedidos de una repetitiva “Nota introductoria”.

2013 Aparece Lancelot, 28°-7°. Textos 1927-1929, publicada por La Página Ediciones y a cargo de José Miguel Pérez Corrales.

A lo largo de todos estos años contamos también con artículos de C. B. Morris, María T. Pao, Gregorio Martín Gutiérrez, Lenina M. Méndez, Olegario Negrín Fajardo, Ángel Sánchez y Belén Castro Morales, entre otros críticos, que indagan en diversos aspectos de la obra de Espinosa. El interés por nuestro autor y la recuperación y análisis del periodo de la vanguardia canaria trajo consigo que otros estudiosos dedicasen esfuerzos a visibilizar y completar la nómina con otros autores relevantes de la época.

El Secretariado de Publicaciones de la Universidad de La Laguna publica en 1981, y por vez primera, Lo imprevisto, poemario que escribió Domingo López Torres en prisión. El texto fue acompañado de los dibujos originales que Luis Ortiz Rosales realizó expresamente para esta obra cuando compartía cautiverio y fatiga con el joven poeta. Luego, en colaboración con el Instituto de Estudios Canarios, la colección Seminario de Literatura Canaria ofrecerá a lo largo de los años 80 y 90 antologías, obras reunidas y rescates de Domingo López Torres (primera edición de Diario de un sol de verano en 1987 al cuidado de Sánchez Robayna), Ramón Feria (edición de Sebastián de la Nuez en 1985), Andrés de Lorenzo Cáceres (edición de Miguel Martinón en 1990), Ernesto Pestana (edición de Nilo Palenzuela en 1990), Antonio Dorta (edición de Isabel Castells en 1993) y Agustín Miranda Junco (edición de Rafael Fernández en 1994). No obstante se precisa en todos estos casos, y en otros, una atención más exhaustiva que de seguro permitirá hallar textos y autores importantes. Sumamos en este apartado las obras completas de Pedro García Cabrera (primero en 1987 bajo la dirección de Sebastián de la Nuez, en colaboración con Rafael Fernández Hernández y Nilo Palenzuela, y en 2005 a cargo de Rafael Fernández Hernández para Ediciones Idea), de Domingo López Torres (al cuidado de Andrés Sánchez Robayna y C.B. Morris en 1993) y la obra surrealista completa de Emeterio Gutiérrez Albelo (al cuidado de Isabel Castells en 2007).

La labor arqueológica continuará hasta fechas más recientes con importantes contribuciones como las de Patricia Toubes González, José Manuel Martín Fumero y Roberto García de Mesa. La primera de ellos es autora de la tesis doctoral Eduardo Westedahl y la expresión de una época 1926-1936, recorrido por la obra poética y crítica de uno de los principales agentes culturales de la vanguardia canaria. Martín Fumero editará la obra completa de José María de la Rosa (Ediciones Idea, 2009) al tiempo que culmina su tesis doctoral Las “otras voces” de la lírica insular de vanguardia, donde presta atención a Julio de la Rosa, José Rodríguez Batllori, Josefina de la Torre, Félix Delgado, José Antonio Rojas, Agustín Miranda Junco e Ismael Domínguez (reclamamos desde aquí la publicación de ambos estudios). Por su parte, García de Mesa desentrañará concienzudamente El teatro de vanguardia en Canarias (1924-1936), estudio publicado por Ediciones Idea en 2012.

La fascinación que despierta gaceta de arte origina ensayos como los incluidos en la colección La era de gaceta de arte (nunca completada si consideramos las obras anunciadas y jamás publicadas) donde destaca la laboriosa entrega de Ángel Sánchez titulada Gaceta de Arte (1993). Nilo Palenzuela ofrece sus reflexiones sobre el grupo en Visiones de gaceta de arte (1999) y obras de gran formato como Westerdahl. Escrito con luz (Gobierno de Canarias, 1992) y Gaceta de arte y su época 1932-1936 (Centro Atlántico de Arte Moderno, 1997) son resultado de importantes exposiciones (la primera ofrece el vasto archivo fotográfico de Westerdahl). Pajaritas de papel. La frágil seducción (Gobierno de Canarias, 1998) y Escritos de las vanguardias en Canarias 1927-1977 (IODACC, 2003) son dos entregas a cargo de Pilar Carreño Corbella que contribuyen muy decididamente: la primera en pro de visibilizar al originalísimo grupo multiartístico de Santa Cruz de Tenerife y, la segunda, parte de la época que nos ocupa hasta el inicio de la democracia.

Por otro lado, el largo aliento surrealista de Agustín Espinosa se mantiene, a nivel creativo, en la obra literaria del ya tantas veces aludido Miguel Pérez Corrales, autor de una obra de creación exclusivamente surrealista, y que ha ido publicando en restringidas autoediciones desde 2000 hasta 2007 (a excepción de una primera entrega de Lorelei del sur, que vio la luz en 1982 en la colección Espacio El mar, y algunas tempranas colaboraciones en prensa). Por suerte, en 2014 el autor se decidió a hacer más asequible su obra y recoger en un solo volumen todos sus cuadernos. El resultado es Mares y fábulas, publicado por La Página Ediciones.

Desde que la obra de Agustín Espinosa se convirtiera en una lectura accesible a raíz de la publicación triple de 1974 han sido varios los escritores de las Islas que han llevado la fascinación por la obra de nuestro autor a sus propias creaciones, bien a modo de homenaje explícito, bien porque les uniera un vínculo sensible con la obra de Espinosa. Tan solo a modo de breve muestrario aludiremos, para acabar, algunos de estos autores que han plasmado en sus obras la latente fascinación que abordamos aquí.

Ya en 1978 JJ Armas Macelo recoge una cita de Crimen en su tercera novela, Calima, y en la década siguiente Agustín Díaz Pacheco plasma una cita, también de Crimen, en su obra más aclamada: El camarote de la memoria (1987). La poeta y filóloga Kenia Martín Padilla alude a María Ana y a sus exilas sin depilar en un poema de La esencia mordida, poemario con el que obtuvo el Premio Félix Francisco Casanova en 2009. También los poetas grancanarios Octavio Pineda y Samir Delgado (ambos en 2011) cuando dedican sendos poemas a José Jorge Oramas (en amasijos, conversaciones y otras ciudades y Banana Split, respectivamente) encabezan sus textos con una cita de la conferencia de Espinosa Media hora jugando a los dados. Por su parte, Nilo Palenzuela, mencionado ahora como poeta (pues siempre lo ha sido) en un texto de su libro La hoja seca (2014) hace un guiño a Espinosa haciendo uso de las coordinadas de Lancelot, 28°-7° en un paisajístico y turístico poema. Por último, el joven poeta Yeray Barroso, en una obra inédita que he tenido la suerte de consultar, titula una de sus partes con un lacónico “Estertor en la isla de las maldiciones” y lo acompaña de una cita de Crimen, a cuyo epílogo alude con pretendida evidencia.

Escritor, actor y guionista.