Ignacio de Negrín

Por Yolanda Arencibia

«A la temprana muerte de la joven poetisa canaria Fernanda Siliuto» ese el título de un sentido poema en cinco octavas aliradas de acentos tan sinceros como parece ser el dolor que la inspiró(6). Observemos la última estrofa.

Duerme en paz… No te lloro, que la vida,
Triste y falaz quimera
Que tanto amamos y al placer convida,
No vale una lágrima siquiera.
Dichosa tú que la tranquila calma
Fuiste a buscar del cielo:
Mucho ha perdido de mi patria el suelo,
Mucho ha ganado, pobre niña, tu alma.

Entre las más afortunadas de las composiciones líricas de Negrín han de situarse las tituladas «Suspiros» y «El espíritu». Son composiciones en silvas que cantan los afectos ausentes el primero, y al genio que anima al creador el segundo. Observemos los primeros versos de «Suspiros»:

¡Volad, suspiros, y del viento en alas
El espacio cruzad! Volad ardientes
Y atravesando las etéreas salas
Posad vuestro perfume y vuestras galas
De mis dos querubines en la frente.
Decidles ¡ay! que aunque en la lejana orilla
Donde un sol tropical tuesta la arena,
Siempre en mi corazón fulgente brilla,
Como en la noche límpida y serena
La luna plateada,
Un rayo de esperanza;
Y siempre en lontananza
Distingo entre fantásticos vapores
Que el sol de Iberia con su lumbre baña,
Las costas hermosísimas de España
Donde esperando viven mis amores.

Los últimos versos de «El espíritu» dicen así:

Yo inspiré a Leibnitz yo di a Descartes
El secreto del Genio; y yo fui solo
Quien la mente de Newton llevó un día
En alas de la excelsa astronomía
A discurrir del uno al otro polo.
Yo nunca moriré; jamás del hombre
Separaré mi influjo fecundante;
Ni tirano arrogante
Ora se eleve de plebeya cuna
O en dorados alcázares la ostente,
Podrá elevar su frente
Donde mi luz con su fulgor alumbre:
Que no hay poder que a mi poder derrumbe!

No logra hacer válidas dos composiciones demasiado tópicas la evidencia de la sinceridad que se aprecia en los versos: así, «A Mercedes», composición en seis quintillas dedicado a la hija ausente; así, en la plegaria «A Nuestra Señora del Carmen».

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Catedrática de Literatura Española de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Cátedra Pérez Galdós.