Poetas latinos en Nueva York

Por Manuel Adrián López

Los poetas que forman parte de esta pequeña selección son piezas claves del gran rompecabezas que compone esta gran ciudad, que recién me ha acogido. He querido ir por las calles de New York con un cuerno pegado al oído, para identificar el eco de poetas que viven por doquier.

He querido mostrar algo de lo que se escribe desde las respectivas guaridas que New York ha ofrecido porque es como una gran manta de lana que abriga a todos los que vamos llegando. La poesía, que está en todos lados, pero aquí es más latente, no me deja sentir extraño cuando tomo el tren y desde mi espacio observo y tomo nota; quien sabe lo que está por venir.

Puedo pasar horas cazando poemas por esta ciudad que dicen es un monstruo que puede comerte vivo al menor descuido. Sin embargo ya percibo su bondad, la siento honesta; no es capaz de engañar a nadie.

Cuando observo a la señora que está sentada enfrente de mí y que lleva botas de vaquero y un vestido strapless por el cual se asoman vellos tan oscuros como los que yo tengo en mi propio pecho. O cuando camino por Fort Tyron Park en las mañanas con una poeta y nos detenemos a observar con cautela el baño de un mapache que recién acaba de darse cuenta de que lo estamos espiando. Por supuesto que basada en esa honestidad de la que escribo, en cada segmento esta ciudad es capaz de quitarnos cada una de las máscaras que hemos ido almacenando con el tiempo. No logro recordar del todo quien fui.

Sin embargo queda gran parte de ese hombre triste intacto todavía. Se agolpan nuevos recuerdos, un vagabundo y sus gritos disfrazados de miedo al ver a dos policías aproximarse. Sus advertencias, que se bajará en la próxima estación, que no hay necesidad de mostrar las armas, que él no quiere problemas, solamente estar ahí.

Mientras, yo viajo con mi desconsuelo habitual.

Habito en un barrio donde todos muestran una gran algarabía al sentir una leve caricia de sol. Me siento bendecido por poder vivir en esta nueva isla que me hace un lugar. Por ir encontrando en cada piedra un verso que se colará de algún modo en mi vida, en mí escritura. Así como este poema que nació a orillas del Hudson una mañana de mayo que el verdor del parque había sido mal usado por hombres y mujeres que no se detuvieron a ver la poesía que resplandecía a sus alrededores, mientras la ciudad sí se detenía en ellos:

Quisiera flotar como el Hudson
igual a los restos de los cerezos,
que se desploman en la orilla
o la basura que desechan
hombres de otras islas,
que después de festejar
atropellan el verdor recibido.
Oh, divinas aguas déjenme flotar
aunque sean demasiado frías,
o estén pobladas de sueños
por visitantes,
o esos,
como yo,
que hemos venido buscando un respiro
de la aniquilante nostalgia del trópico.

Me voy descubriendo e iremos descubriendo otros poetas que escriben en castellano en este país que cada día se viste más de banderas de otros colores. Para mí esto es solo un empezar.

Les presento a:
Magali Alabau, Alejandro Aragón, Jacqueline Herranz Brooks, Yoseli Castillo, Dinapiera Di Donato, Alina Galliano, Carlos Manuel Rivera, George Riverón y Ely Rosa Zamora. Tienen en común el ser de New York, como son todos los que van llegando más temprano o más tarde y el no salir de ella sino para entrar en la lengua desenmascarada, ya sin banderas, de la poesía que cada quien toma.


Magali Alabau

Parecería viva
en mi lecho de muerte.
A veces hay frío,
a veces hay fiebre.
Un corazón enorme
abarrotado en un libro.
Esa vicisitud errante
es la novia,
la validez del cuerpo,
el escalofrío que deviene
cuando las vísceras están a punto de estallar
y los gusanos se alborotan.

Ahoga las palabras,
raspa el papel,
extirpa la vergüenza del espejo,
rompe las paredes.
No tienes ya qué perder.
Soy el reloj
que no te permite
dormir a pierna suelta,
esa picazón que te tortura.
Quizás digas:
qué horror.
Pero caminas
y hay autobuses
y fechas
y fiestas que celebrar
donde cantas
y declamas tus poemas.

Las palabras,
sin sentido.
Los libros se encuentran
abiertos, sin relojes.
En mis aberraciones
busco algún signo
que despierte mi cuerpo.
Percibo tu esencia que se escurre
por las ranuras del cemento.
¿Estarás en las almohadas?
¿Debajo de los muebles?
¿En la flor que crece
y se detiene en el día?

Te imagino,
te veo cuando estoy quieta.
Te encuentro
en esa distancia de eternidad
y de cantos, en la música
cadencia de un poema.
Lucho contra el grito,
contra toda barrera ante el precipicio
al que me asomo.

Vuelve a tu casa
a tender las sábanas,
a hacerlas más blancas.
Restablece el orden,
cuenta las sillas,
acaricia la mesa,
y si tienes espejos,
limpiar cualquier mancha
de los errores del agua.

No llegará,
no abrirá la puerta
ni su sonrisa advertirá tu voz.
Su ropa permanecerá sin uso.
Algún papel te recordará
el momento,
pero no habrá sorpresas,
ni notas dejadas al lado de la cama.
A pesar de esa línea inscrita
en algún cementerio,
y de esa diferencia
entre la vida y la muerte,
se encuentra en la palabra
donde la esperanza
de un descubrimiento
te amenaza.

Yo he de despertarte.
Mi voz,
la que he aprendido
con los osos,
con los ríos y las rocas
te delatan.

Quise liberarme de sus ojos,
muerte, te recibo.
Los colmillos de ese devorar lo vivo,
me aliviarán.
Muérdeme áspid.
Ha llegado la hora
de arrancarme y no ser más.

Nadie está a mi lado excepto
la serpiente, mi reptil y mi alma.
El amor logró condenarme
a gestos estériles,
a la humillación,
a ese pedir constante.
Veneno, mírame de frente.
Sé la oración que atraviese
el infierno.

APUNTES DE EURÍDICE (inéditos 2013)

Magali Alabau nació en Cuba y reside en Nueva York desde 1966. Hasta mediados de los años 80’s desarrolló una amplia carrera teatral como actriz. Tras retirarse del teatro, comenzó a escribir poesía. Obtuvo el Premio de Poesía de la Revista Lyra (Nueva York,1988); la beca Oscar B. Cintas de creación literaria (1990-1991); Premio de Poesía Latina, otorgado a su libro Hermana, por el Instituto de Escritores Latinoamericanos de Nueva York (1992). Tiene publicado los siguientes poemarios: Electra, Clitemnestra (Editorial El Maitén, Chile, 1986); La extremaunción diaria (Ediciones Rondas, Barcelona, 1986); Ras (Ediciones Medusa, Nueva York, 1987); Hermana (Editorial Betania, Madrid, 1989); Hemos llegado a Ilión (Editorial Betania, Madrid, 1992); Liebe (Editorial La Torre de Papel, Coral Gables, 1993). En 2011, después de casi dos décadas de silencio, la Editorial Betania en coedición con El Centro Cultural de Nueva York publicó su poemario Dos Mujeres con prólogo de Carlota Caulfield. En 2011 participó en la presentación de Indómitas al Sol en la Feria del Libro en Miami. Su último poemario Volver salió a la luz en el 2012 por la Editorial Betania. Además una versión revisada de su poemario Hemos llegado a Ilión fue publicada por Editorial Betania en el 2013.


Alejandro Aragón

Me esbozaría

Tan pronto como termino de anidar en mi rama favorita me percato de que todavía soy el hombre gitano con los caballos listos para marchar al pueblo siguiente; éste ya ha quemado todos sus puentes para mí.

Siempre seré la mujer judía renuente a soportar el próximo pogromo, lista a partir hacia una tierra no prometida que ha dejado una y sólo una puerta entreabierta.

Mi pequeña valija contiene recuerdos escritos, recuerdos fotografiados, ropa indispensable. Nadie querría robármelos, ninguna autoridad los confiscaría.

Ante un problema me tenso sin pánico. Esbozo el peor de los supuestos y diseño una escalera de incendios.

Las cosas que he visto: cataclismos; inundaciones perennes, mami cayendo muerta porque sí; la lluvia derritiendo montañas y moldeando Guernicas usando barro, gente y carros; un par de aviones que noquean un par torres, mi cuenta bancaria que es vaciada por quién sabe quién; tener solamente carne para comer tres veces al día en un país hambriento; tener solamente pan y malta para comer alguna vez al día en un país rico; los apagones que, ahora aquí, luego allá convierten la ciudad en un gran arbolito de Navidad en medio de la noche caliente de agosto; la factura por pagar que deja la casa a oscuras en medio de una noche calurosa de agosto en otra ciudad; los gatos meando y gritando en el patio; los ratones gritando y orinando al otro lado de la pared; los vecinos arrojando bolsas con mierda en nuestro techo por razones desconocidas; los vecinos lanzando huevos y gritando lemas políticos despreciables a sus, hasta ayer, buenos vecinos. El amigo que reniega de mí es lo que me ha herido más.

No he visto fallar a mis huesos débiles. Si llegase a suceder diseñaría una ventana a muchos pisos de altura y me esbozaría atravesándola.

Brooklyn, mayo 2013

Vitrales apedreados

Tula contaba con frecuencia como una de sus grandes experiencias su encuentro con Sarita Montiel, su ídolo cinematográfico adorado.

Fue en el baño del cine Duplex, en el Boulevard de San Rafael, La Habana.

Tula adolescente vio entrar en el baño a la actriz de musicales quien tendría entonces unos 30 años. La escuchó toser mientras fumaba encerrada en un inodoro. Separadas por un panel ambas orinaron juntas. Literalmente. Casi.

Siempre que contaba la historia, Tula aseveraba que a Sarita Montiel el cigarro la estaba matando. Quizás tenía tuberculosis. Además de tantas aventuras con hombres casados. Oh, y sus muchos matrimonios. No llevaba una vida saludable.

Como Sarita, tal vez mejor, cantaba Tula “…cómo aves precursoras de primavera en Madrid aparecen las violeteras”. También gustaba de tararear “Fumando espero al hombre que yo quiero…”, aunque con un cigarrito en los labios en lugar del tabaco de la cantante. Sonriente. Igual de lindas la actriz y la imitadora. Tula más casta, mejor sonrisa. Los ojos color del tiempo. Miradas de película. Insuperables incluso antes del rímel. Tula lo sabía y sin celos de la notoriedad de Sarita, se le antojaba protagonizar.

Fumaba mucho Tula. Logró un matrimonio y un divorcio que no esperaba. Amaba luego a hombres casados en aventuras breves que no terminaban en compromiso. Los cigarros no duraban más que los besos.

Todos los periódicos del mundo que habla español anunciaron la muerte de la actriz a los 85 años. No dijeron si Tula acertó en sus predicciones. Sarita Montiel debió de morir de vieja.

Nada pudo comentar Tula. Diez años antes le dio un paro respiratorio, apenas tenía 50. Ocurrió en una iglesia, más bien ermita, adonde iba a encontrar compañía desde hacía un par de años. Cayó junto a gente casi desconocida y tan amable. Desde el suelo fresco y limpio observó los vitrales modestos y apedreados. Mientras esperaban la ambulancia seguramente cantó en silencio alguna tonada de la película El último cuplé. Angustiada. Asustada. Finalmente protagonista.

Le entraron ganas de orinar; no tuvo tiempo.

NY, 2013

Marchita adentro

Para Kathleen Simon

Los hijos crecieron, se fueron. Cándida, la dulce, se siente abandonada en su jardín. Ni ellos ni nadie hacen caso a sus columpios. Frustrada, Cándida ha sembrado a su alrededor semillas que anhela ver florecer. Constantemente llama la atención de los rostros conocidos que por la calle pasan. Llama sus nombres. Agita la mano. Ruega o demanda una visita. Les ofrece café.

Quienes traspasan el suelo plantado, inevitablemente aplastan los bulbos incipientes. Cándida gime, Cándida llora, reclama por el crimen. Por cada disculpa del visitante, una condena de la anfitriona y una nueva invitación a café. No dejes de volver, pide entre lágrimas.

En su jardín se pierde adentro. Marchita adentro.

Los hijos crecieron, se fueron. Para aliviar la soledad, Tula fabricó cientos de puentes, miles de vías, inmensidad de caminos que dan acceso a su castillo. Tantos huecos abrió que vive en un laberinto de pasadizos con poca luz donde se extravían los demás y ella.

De este hábitat sin puertas ni cerraduras todos entran y salen sin advertirlo. Los visitantes terminan tropezando con Tula. Pisoteados por Tula. Pisoteándola. Tula se pierde adentro. Marchita adentro.

Benito creció, se fue. Se hizo de un hogar con un jardín entre la calle y él. Quería allí un sinfín de rutas con claras direcciones, sosiego y un murmullo de voces que se llamasen e invitaran a cederse el paso unas a otras. Inexplicablemente se pierde adentro. Solo. Marchita adentro.

Everglades City, diciembre 2012

Alejandro Aragón nació y creció en La Habana, Cuba. Vive en Brooklyn, Nueva York. Es guionista y dramaturgo. Sus obras (escritas en su mayoría en colaboración con Manuel Mendoza) se han producido en Venezuela, México, Florida, Puerto Rico y Nueva York. Ha colaborado con varias publicaciones de España, Cuba, Venezuela y EE.UU. También enseña español.


Jacqueline Herranz Brooks

poema de la mesa

Poema de la silla

Poema del Puente

Jacqueline Herranz Brooks (La Habana, Cuba, 1968) es poeta, narradora y artista visual. Ha publicado el poemario Liquid Days (TribalSong, Argentina, 1997), la colección de relatos Escenas para Turistas (Editorial Campana, New York, 2003) y la novela Mujeres sin Trama (Editorial Campana, New York, 2011). Su obra ha sido también publicada en antologías en España, Venezuela, Cuba y Los Estados Unidos. En su obra Jacqueline explora los procesos de ficcionalización de la memoria confrontando imagen y texto. Enseña español en CUNY y estudia el doctorado en el programa Hispanic and Luso-Brazilian Literatures and Languages en el Graduate Center de Nueva York. Dentro de sus intereses también se encuentran la literatura producida en español en Los Estados Unidos y la fotografía urbana.


Yoseli Castillo

Poema en vacaciones

La besé para vengarme.
Me aproveché de mi aire de turista y de que podía pagar el vino y la cena.
La besé.
Aunque me correspondió, en ningún momento me invitó.
Yo me atreví.
Me di el poder de gringa
de la que invade sin pedir permiso
de la que todo lo compra con un dólar.

La besé para vengar a Jorge
para abofetear a la alemana con mi lengua
y hacerla sentir divisable.

Es la primera vez que hago algo por un hombre,
por un dominicano
pero es cuestión de patria.
Creo que él no notó mis intenciones, pues al vernos
bailar
tocarnos
sentir nuestros vientres
se hirió su hombría y bruscamente se la llevó.
Pero la besé.

La besé para vengarme de su poder alemán sobre el dominicanito que mantiene
que usa
que explota
y que justifica con la ilusión momentánea de una vida mejor en Alemania.

La besé para vengarme de los hombres de su clase
de su casta
de los que se vacían en carne criolla por una semana o un año y la contaminan.
La besé para completamente entregarme a esta economía basada en la explotación de los cuerpos
de la tierra.

Claro que también la besé por deseo.
El vino se me escurrió entre las piernas y diluyó mi moral.
Además, toda la noche le insinué con mis ojos y mis manos que la deseaba,
aun cuando había un hombre, nacionalidades, clases, ideologías y deseos yuxtapuestos de por medio.
La besé.

 

¿Virgen?

No.
Mi cuerpo ha temblado a causa de otras manos
no sólo las mías.
He llorado de cansancio y de placer durante mis orgasmos múltiples,
he aferrado mis piernas a la cara, manos y pelvis de alguien.

No eres el primero que me lo pregunta.

La respuesta, de nuevo, es No.
Nunca me he acostado con un hombre.
Nunca un hombre me ha cogido, chingado, follado,
singado, chichado,
jodido.
No, espera, ¿qué si soy virgen?
virgen sí que no
no, no, no.
A diferencia de Clinton
yo sí he tenido relaciones sexuales,
sólo que no con un hombre.

 

Ida y vuelta

La ida

15/11/03

Me voy.
La manzana está podrida.
Es pura cáscara estilizada para el supermercado.
Desde las tripas hasta el corazón está infectada.
Lo poco que queda en cualquier momento explota.
Me voy.
Me voy con mi semilla a otra parte.

La llegada

15/4/04

Me voy.
El plátano tiene demasiados gusanos católicos.
Me ahogo en este aire machista
donde existo sólo si un hombre me presta atención.
Me voy.
No quiero ser siempre un bicho raro y nunca yo.
Me cansé de los por qués:
por qué estoy “sola”
por qué no tengo hijos
por qué no tengo marido
por qué no tengo destino conocido
¿Para qué?
Me cansé de las miradas insolentes
los comentarios indecentes
el contacto intruso.
Me cansé.
Estoy harta de no ser
un ser
humano
sino sólo mujer.

Yoseli Castillo Fuertes nació en la República Dominicana en el año 1972 y emigró a los Estados Unidos a la edad de 16 años. Posee una Licenciatura en Psicología y una Maestría en Filosofía y Letras. Es poeta, maestra, tía, activista lesbiana, dominicana, latina, y mucho más… Desde agosto del 2005 organiza la Noche Bohemia, una tertulia artística LGBTQ en Washington Heights. Sus cuentos y poemas han aparecido en antologías en Nueva York, Argentina, Madrid y Santo Domingo. Su poemario De eso sí se habla / Of That, I Speak ya está a la venta. cyoseli@yahoo.com o yoselicastillofuertes.blogspot.com/


 Dinapiera Di Donato

Hojas de lima Kaffir

Que en cuanto sirvas
vigiles
que vienen a buscarte
los enamorados tailandeses

la salsa de maní
volverá a intoxicarlos
pero siempre regresan

¿A quién hemos robado esta mañana?
me he puesto el repugnante aire
de árbol de nogal cargado
un aliento sopló sobre mí
en medio de una estrategia de ardillas
y resiliencias

doblo el espinazo y salto a la calle
huir de los parques
huir de la banda borracha
que revuelve las hojas
con sed

regreso a un pie vestido
que abre su envoltorio
desnuda nuez esmaltada que llevo a mi cuarto
donde almaceno los seriados fragmentos
de la muerte

En cuanto sirvas la mesa
que dejan intacta
la salsa de avellana sin pena ni gloria
almendras del error
tu locura corriente que altera los bocados
porque el hígado que quieres
vino solo

la sangre que es el río donde ahora nadas
contento de tu engaño
esmalte pincelado sobre las uñas
de la bella tailandesa
la viuda
de la mesa seis

si un día saben que eres su enemigo
tendré que remplazarte
mejoraría la salsa

Cyber-bullying

Niño violinista que has dejado tu cuerpo
muy triste
en los brazos del Hudson
¨jumping off,
Sorry¨
convertido en
la loca del webcam
el río te ha dado su escapulario

Vuelvo a la casa del arpón de la raya
voy con los espías
a investigar
el bosque de cactus
Mueve sus velos negros
nadie le habla
ni la brisa ni el pozo seco

Las muchachas de Madeira
que venden lencería en un atado blanco
se sienten como palomas en su mira
evitan su acera

Mi abuela presenta latas de agua
ofrenda ante la puerta cerrada
manda a ser corteses
el trato de doñas obliga
peinarse agradecer despedirse
atajar en el aire
las piedras

La Sayona recoge su síndrome
de Diógenes y asoma
metros de filamento alisado
sobre la nuca
yo hago lo mismo
en la ceremonia de las aguas

el de ella de plata con carey
el mío oscuro

una eternidad domando
mi maraña
una eternidad ella
sacándose brillo

entre ambas
el agua
mi abuela sabía

Éramos buenas demonias
cuidándonos

su cerco de cactus atrae al colibrí
para las flores del espinar
las frutas dulces que nos diera
si solamente
la invitáramos
porque viene la comparsa cantando alto
la canción de los descarriados
sorprendidos al besar

su capa harapienta lavada para nosotras
mi capa de guerrera de cuatro
su soledad de noventa

la mía

Mi abuela sabía

que podíamos
armarnos de valor
si solamente abriéramos una trocha por
la casa
abrillantar grosellas
y obsequiarlas

yo no
yo no sabía

Mi abuela entra con la Virgen del Carmen
porque Rosa Orta va a morir
aparto el basural con mi fórmula de maga
menor
porque me sé soldado y nunca
princesa

y se llevan sus restos

grandes maletas llenas de viento que
escojo

Mi abuela sabe

que no era la elección correcta:
no había que embalarse
doblarse adentro con el miedo y
cardones grises con sus flores fucsias
un rifle un silencio
para cuidarse
sola
y el amor que no falta de otra anciana
que comprenda

La aldea fue un lugar de gentes encontradas
pero yo me perdía
confundí las costumbres

mi abuela se niega al soborno
por su derecho a una cédula
de identidad
la democracia

a Rosa Orta la vampiro la rara sin nadie
la única de la cuadra
sin agua corriente

suelta las piedras

mi abuela la envuelve en una sábana de Madeira

Son otros tiempos
la aldea hecha de colinas neblinosas sin agostar
polvo dorado en el cuello de las calles
veo al fondo de la última lata de agua
el futuro y el origen:
será bueno este lugar umbroso de hojas
trenzadas
el oasis de las caravanas mineras sedientas

pero ahora no
un cerco de plantas filosas
huellas secas del gran río

una maleta con huesos fuertes como diamelas
la palabra canarí
en la próxima brisa

Va el muchacho por el Hudson
Entre los cantos de la cuadra
el Solo de Isidora del Callao o de Kenton Saint Bernard:
She spoiled my name in a railway line
She spoiled my name in a railway line

Oh Mary Jane, you come back again

El Coro de nosotros:

And spoiled my name in a railway line
All I have was for Mary Jane
All my love was for Mary Jane

Oh Mary Jane, you come back again

Se despista y lo llevan a ocupar

tuiteado oportunamente por enteradas bien puestas
de piernas recién abiertas
y hace tiempo que distraído
no nota
las marcas de fábrica de la belleza
editorial

vio que sería bueno
ocupar una plaza en tan grata compañía

cruza a su aire
como una sombra que pasa la lengua
un holograma
en
la vida de las plazas con sus estatuas
susurradas al oído
cagadas y bañadas por la luz maestra
de los días mejores
cuando llueve
para cada sed

y ahora viene una ciudad a verse
y ahora veámonos viendo la ciudad

apenas logra saber
que él aparece
sus brazos como perchas de enormes poetas
que le pasan trozos

micrófonos
gestos de ángeles custodios

cuenta él de la tormenta
de antes de la antigua
gota
de la indignación
y al hombro se le ve la sombra del cuervo
escupiendo

140 perfectos caracteres, ellas
él
una palabra troyana
borrando este mundo que se aloja en la ballena
de la plaza en vilo por los pájaros rojos
congestionado el tráfico del día de la ira

la noche de la ira le sigue y al poeta, le sigue la poeta de la ira
luego cada uno recuerda al otro tiernamente prologado
la soga al cuello
y nadie sabe por qué

sacuden el sudor de las risas
y los relinchos

a lo lejos
nadie se queja

del zócalo borroso que vuelven a hacer las aves aquellas
que los beben para siempre

decide cada quien por su cuenta ocuparse
de su olvido
debidamente
archivado en el glorioso

pitido
final

Dinapiera Di Donato, Upata, Venezuela. Reside en New York donde ha enseñado español y francés y cursó estudios doctorales en CUNY. Obtuvo una licenciatura, maestría y DEA en literatura hispanoamericana en París (Francia). En Venezuela enseñó literatura, escritura creativa y fue co-fundadora del Grupo de Estudios de Culturas y Literaturas Caribeñas de la Universidad de Oriente. Autora de Noche con nieve y amantes (Caracas, Fundarte, 1991. Premio de Narrativa de la X Bienal Internacional “José Antonio Ramos Sucre” de 1990), La sonrisa de Bernardo Atxaga (Predios, 1995. Premio de Narrativa “Alfredo Armas Alfonso” de 1994), Libro de Rachid avenida Paul Doumer (Cumaná, 1996. Premio de Poesía Bienal “Tomás Alfaro Calatrava” de 1996), La Sorda (Maturín, 2011), Colaterales/Collateral (USA, Akashic, 2013. Paz Poetry Prize del 2012), Contar Aristeguieta (USA, Sudaquia, 2013, relatos que recibieron una Beca del The Northern Manhattan Arts Alliance NoMAA).

Sus narraciones y poemas han sido incluidos en diversos estudios y antologías, entre otras: Sinister Wisdom 97: Out Latina Lesbians. Berkeley, CA, 2015; Hostos Review/ Revista Hostosiana (Issue No. 11): Stirred Ground: Non-fiction Writing by Contemporary Latina and Latin American Women Authors. Institute of Latin American Writers of Eugenio María de Hostos Community College (CUNY) 2014; Escribir en Nueva York. Antología de narradores hispanoamericanos. Lima, Caja Negra, 2014; Literatura con acento. USA, Campana, 2014; Antología. Poetas venezolanos contemporáneos. Tramas cruzadas, destinos comunes. Col. Los Conjurados. Bogotá, Fundación Común Presencia 2014; Pasaje de ida. 15 escritores venezolanos en el exterior, Caracas, Alfaguara, 2013; Campo de los patos. Revista asturiana de cultura: Poesía norteamericana, segunda parte, Uviéu, España 2013; Voces para Lilith. Literatura contemporánea de temática lésbica en Sudamérica, Lima, Estruendosmudos, 2011; Cuando Narradoras Latinoamericanas narran en Estados Unidos Vol. 1 , Rosario, Ross, 2009; Dos Orillas: Voces de la narrativa lésbica , Madrid, Egales, 2008; Aquí me tocó escribir, Uviéu, Trabe, 2006; Narrativa Cumanesa 1950-2004, Caracas, Ovación, 2005; III Antología Narrativa de la Asociación de Escritores de Mérida: Eros y Tánatos y III Antología de Poesía, Mérida, Fondo Editorial Ramón Palomares, 2006; El hilo de la voz, Caracas, Fundación Polar-Angria, 2003; Las Voces de la Hidra. La poesía venezolana de los años 90, Caracas, Mucuglifo, 2002; Timor: Do Poder das Armas ā Força do Amor, Lisboa, Universitária, 2002; Colinas y Colindates, Antologia de la Joven Poesía Upatense, Upata, Predios, 1993; Quaterni Deni. Antología, Caracas. Nadja Editores, 1991.


Alina Galliano

139

Escríbeme en tu cuerpo como una larga y enamorada carta,
entre tus manos escríbeme a un sin fin de emociones
que sean repetidas por todos los halcones en las orillas del río Hudson
y que luego las dispersen en sus viajes de bosques por todo el continente;
en las partes de ti, las breves, las difíciles,
escríbeme también como ese largo abrazo
que se da abiertamente porque ya no estás sola
y te sientes querida en medio de las trombas marinas que te asaltan
cuando sientes nostalgias de cosas imprecisas;
escríbeme en los tonos que penetran tu tímpano
cuando escuchas la música de Liszt o de Piazzola
en esas tardes cuando la lluvia
es otra manera de hablar con tus internos
y es casi necesario que tú te sientas mía
sin más razón que ésa de sentirte
en presencia del amor que te tengo.
Ven a bailar conmigo sin música o con ella,
ven a moverte al ritmo de todas mis caricias y deseos
deja que yo te vista de pasión las caderas
que tu sexo me regale humedades a un máximo de lujuria y belleza,
que tu abierta hermosura me desnude la vida;
hazme saber la gracia de todos los misterios que habitan tus cabellos,
la vuelta de tu cuello, el sabor de tus senos, tu boca, tu estructura,
sé mi lirio, mí albardín, la sombra de mi casa cuando el calor apremia,
sé mi vara de nardos, sé el espacio sonoro donde canta mi vena;
escríbete conmigo a radicalidades
que sólo son posibles
cuando Dios siente y piensa;
ámame, amor, constrúyete conmigo a un para siempre
que presida en mi boca
los Nortes y los Sures donde tú me deseas y me sabes
cambiando las mareas y los vientos que te habitan.

144

Las corrientes del Bósforo contienen memorias de navíos y viejos mercaderes:
sedas, especias, espejos montados sobre marcos de plata,
ecos de la Mezquita Azul, la de Eyup, la de Solimán el Magnífico,
el Palacio de Topkapi,
la catedral de Santa Sofía, el Gran Bazar o el puente de Gálata,
el gran río también recuerda las voces de los instrumentos musicales
como los platillos Zildjian creados en Estambul por Avedis el armenio,
platillos que saben despertar al Mar Negro sus Alcibíades
en noches sin estrellas
por contentar el fantasma de la doncella de Estambul,
la incomparable Kiz Kulesi
cuyo perfil ha visto pasar y borrarse la huella de los siglos
en la ciudad de los alcázares y los sultanes.
También, yo, como el Bósforo contengo a infinitas variaciones:
el movimiento de tus cabellos,
tus simples ademanes cuando abres un libro,
el gozo que te embarga,
cuando el pabellón de tu oreja se apasiona con Cecilia Bartoli,
el gusto de comerte una frambuesa mojada en licor dulce
o esos días que piensas de cara a la ventana, conversando los cirros,
las distancias existentes entre un pájaro y tus intuiciones,
también guardo el secreto que respira entre tus manos,
cuando mondas naranjas
y comparas esa delicadeza que contiene la pulpa
al Concierto No 3 en G Mayor de Mozart, cuando el violín
sostiene el corazón a un arpegio de fuego en medio de la frente.

145

Tu ceja, es una enajenación que mi lengua reclama
cuando la voy acariciando de un extremo al otro,
entonces soy vestigio de saliva que se torna un aleluya sobre tu ojo,
un extenso derecho que tus ingles demandan
a puro horizontal de vértigos y espasmos;
existes en mis gestos más sencillos, cuando doblo las sábanas,
cuando me bebo a sorbos un café cubano
entre las bocanadas de humo de mi tabaco favorito,
cuando camino el parque en su momento más solitario
y el día tiene esa línea de luz imperceptible al tacto,
una luz que recuerda la soñolencia de tu rostro,
la turbulencia que habita en tus respiraciones,
si me sientes o piensas
recorriéndote a cuerpo lo profundo a tus íntimos
y la vida es un darse y un tenerse sin prisas,
es el minuto exacto donde Dios se transforma
en un coral, en un verso de Rumí,
en el mutismo que media entre el punto de una nota de Clara Wieck
o la Duquesa de Sajonia-Weimar;
también soy navegante redescubriendo puertos
a la geografía de tu piel,
a las ensenadas de tus caderas,
donde puedo encallar y explorarte a consciencia
y quedarme por siglos que resultan instantes
cuando la maravilla de tu orgasmo me pinta la barbilla, los senos,
la plural experiencia de entrepiernas y labios:
espejeando las rutas de Marco Polo,
del primer movimiento de la ópera Carmen
en la garganta de Célestine Galli-Marié,
espejeando el misterio de una ostra y sus perlas
el ardiente lenguaje que existe entre las Boas
y las inmensas corrientes donde el río Amazonas
va sorprendiendo el párpado de la cordillera de los Andes
o despertando la memoria del océano Atlántico sobre las costas de Brasil,
como sólo podría despertarte un amante
bajo la incinerante fricción de vientre contra vientre.

(Todos los poemas pertenecen al libro inédito Los días que ahora tengo)

Alina Galliano nació en Cuba y reside en los Estados Unidos. Ha publicado Entre el parpado y la mejilla, Colombia, 1980 y Hasta el presente (Poesía casi completa), España, 1989. Ha sido antologada en publicaciones españolas, argentinas y norteamericanas: Poesía cubana contemporánea, España, 1986; Poetas cubanos en Nueva York, España, 1988; Americanto, Argentina, 1988; El alba del hombre, Argentina, 1991; Poetas cubanas en Nueva York / Cuban Poets in New York, España, 1988; y Paradise Lost or Gained? Estados Unidos, 1991.Antología de poetas cubanas del XIX y el XX obra de Milena Rodríguez Gutiérrez 12- 11. Su obra La geometría de lo incandescente (en fija residencia) ganó el premio “Letras de Oro” (1990-1991) en el género de poesía. En el Vientre del Trópico (1994). Otros libros publicados por la editorial Betania, España en 2007 y reunidos bajo el titulo Otro fuego a liturgia son: Del Tiempo y Otras Puertas, La Danza en el Corazón de la Esmeralda, El Libro, Inevitable Sílaba, Entre el Marfil y el Agua y Litografías a partir del Aire. Elegidos 2008-2009 concurso de poesía y narrativa, Instituto Nacional Latinoamericano. También forma parte de diversas redes literarias. Trabaja en dos libros de poesía De las cosas simples y Los días que ahora tengo. Fue parte de Radio Cox New York y es parte de Magapalabras en YouTube,desde donde lee la poesía de los poetas del mundo y la propia. En Marzo del 2010 fue parte de lectura de poesías en Barnard College. En Febrero del 2011 participó en Feria del libro de Minerías en Méjico D.F y en la Feria Internacional del libro en Miami en Noviembre de 2011. También es parte de la antología, Todo parecía, antologada por el escritor y profesor Jesús Barquet y Virgilio López Lemus, que se presentó en la Habana, Cuba el 27 de Marzo de 2015. Presentación de trabajo en el homenaje al escultor cubano Roberto Estopíñan el 28 de Mayo de 2015 en la Universidad de Miami Cuban Heritage Collection.


Carlos Manuel Rivera (Carboinael Rixema)

EL CONDÓN PASA

A La Tanguita Literaria y David William Foster.

«Queer the world
Queer the children».
-Carboinael Rixema

El condón pasa
penetra
tropieza
firme
vuela
en la espermatosfera.

El condón pasa
rompe
sangra
gira
viene
cálido
hasta de mañana.

El condón pasa
saborea
ríe
grita
disfruta
lubrica
su sal de polvo
en la posada

El condón pasa
reclina
voltea
marca
analmente
su llegada.

El condón
pasa
penetra
rompe
saborea
pasa
en la espermatosfera.
Mañana
posada
llegada
rompe.

(Publicado en Soplo Mágicos Disparates. Poesía-Performances. Phoenix, Arizona: Editorial
Orbis Press, 2003)

With Pride in the Nationalist Party

a Manuel (Chu) Ramos Otero

Left Left
Left, right, Left.

Bitch,
si my Party is Nacional with pride.

If you question
where I’m coming from
my respond is
what you are searching.

Lo que se ve no se pregunta.
Valor y sacrificio
y su encuentro
en amplios radios
de mis trincheras.

With pride
la Patria
doesn’t deny
to whom is working for it.

The part is for everybody
and of everybody its parts.
From sins until silences.

 

I’m going to give you lo que me mides,
y si lo que me mides se convierte
en tus ansias,
slow down your moving.
Come,
para que la tumba
no se acomode a tus caprichos.

I am here
inventing
what you left
para que no se condicionen
límites ni horizontes en tus medallas.

All of those illusions formed by
your camaradas,
se dejaron
para que me grito
no condene lo que soy,
y no cabe dentro de tu Estado.

The Nation is my community,
my imaginaries
the unforgotten root
of your name.

The abject of my shadows,
which pronounces
de tu insensatez dormida,
y de tu impúdica magnificencia
la codicia
de lo que se ha fingido.

Here I am,
and as a germen
speaking out from my virus.

 

The death and the beatitude
be your own Punishment.

Left, Left
Left, right Left.
¡Viva Puerto Rico libre,
Viva Don Pedro Albizu Campos
with pride!

*(Publicado en: The Best of Panic. ¡En vivo from the East Village! Ed. by Charlie
Vásquez. Fireking P, NY, NY, 2010. 85-86)

Canto de querubines

A Simply Rob

Como un simple cliqueo
de un botón,
se desatan
lumbres, fósforos y cerillos.

Habría que prender
los andamios y las paredes
de ceremonias
que encasillen abejas
dentro de colmenas,
y límenes
de sus decibeles.

Era una grata
amnistía
que liberaba
a los de atrás,
y no fungía como
el último gemido
para que la zozobra riera
de sus maquinados heliotropos.

Parecía la palpitación
de hexámetros
que gritos y quimeras
colapsaban
del silencio pasmado
que enmarca su sonido.

No se relajaban
heraldos, ni cascabeles
regaban de proverbios.

No se llenaban ceniceros
de faroles,
incitando a la penumbra cuajada
como el níspero
que en su batir de piedra,
abre y cierra
el maná que fluye
de sus aleaciones.

Sólo se inauguraba
una cincelada de pájaros
que picoteaban de rapsodas
el interno trompo
de su inventada reminiscencia.

Sólo palmas
quedaban impregnadas
y los capullos alucinaban
rocíos como vuelta
no sincerada
de vertidas soledades
y de añorados saludos.

Sólo quedaba
la cháchara muda
que de manantiales
imaginaba diademas,
y como brisa
recobraba del misterio
curvas y escalones.

Sólo habría que rodar
por acantilados
donde la luna
no sintiera el púlpito,
y la mímica
enlutara
del sacrificio
el recriminado mandala.

Eran muchos los ejemplos:
ruinas,
pausas
y redundantes primaveras.

Eran varios los emisarios
con sus únicas inmediateces
abiertas a la deriva.

Eran cientos los de aquí
que en solicitud
asombraban
cada vez
el inhalado sollozo.

Eran tales
los que exaltaban
arroyuelos
que sirenas nunca silbaron
dentro de la insensatez
jubilada de su pesadilla.

Eran tantos
los que cumplen
sus amaneceres
en la verticalidad del llanto
que clavan articulaciones
y recomponen
de su precipicio elevado.

Eran algunos
como el hierro
que hablan de osadías
y vociferan
de su póstumo malestar
la abotonada sílaba
que se digna
de sus comenzares.

Era
sólo Él,
el Querubín
quien con su canto
cumple trasfondos
desde el éter,
y recibe de albricias
sus labradas Bendiciones.

( Publicado en Revista La Comuna 5. Casa de las Letras Andrés Bello, Venezuela (2015): 32-33).

 

Carlos Manuel Rivera (Carboinael Rixema) es Catedrático Asociado de Español en Bronx Community College, CUNY en la Ciudad de Nueva York. Además es poeta, actor y performero, como también investigador. Ha presentado su obra poética y teatral en Puerto Rico, España, México, República Dominicana, Chile, Perú, Colombia y Estados Unidos. Obtuvo su grado doctoral en literatura latinoamericana y del Caribe hispano de la Universidad Estatal de Arizona (2000). Obtuvo el Premio Internacional de Literatura 2013 del Instituto de Cultura Puertorriqueña en la categoría de ensayo. Ha publicado su poesía en las revistas literarias: Campo de los Patos, Sable, Claridad En Rojo, Oasis, Abya Yala y Taller Literario, como en las antologías, San Diego Poetry,The Best of Panic, ¡En vivo from the East Village!, 8va Convergencia Internacional de Poemas Juninpais, Homenaje a la profesora L. Teresa Valdivieso y 500 Otounos de Prosa y Verso. Tiene publicado su libro de investigación Teatro popular: El Nuevo Teatro Pobre de América de Pedro Santaliz (2005) y el de poemas-performances, Soplo mágicos disparates, Orbis Press, Phoenix, Arizona (2003). Además grabó su CD de poemas y performances ASI MI NATION (2010). Entre sus participaciones como actor, director y trabajos originales como performero se encuentran: Híbrido [director]; El Origen del mar de Oscar Giner [actor]; La Pastorela con El Teatro Chicano La Esperanza [actor]; Hispanic Zone de Guillermo Reyes [actor]; La Tongo de Abniel Marat [actor]; Bori-Cuándo [Poeta-Performero]; Pastiche de Roberto Prestigiacomo [performero]; Perfume para entes o veneno pa’ la gente [performero]; San Hediondo Sal que Daña [performero]; y La Regla [performero].


George Riverón

el amante

sobre la losa fría
el amante traza su estrategia
una y otra vez sonríe ante el espejo
de unos ojos afiebrados
ojos que se clavan como agujas en su cuerpo

el amante va recto al corazón
está mordiendo el único músculo sano de la fiera
que ahora ha comenzado a retorcerse
y arde en un fuego rojísimo
horno ardiendo es el corazón de la fiera
la lengua del amante es agua que hierve

cuando en las noches el amante y la fiera sueñan
los sueños se juntan como imanes

ahora la fiera no es lo que se conoce como una fiera
ahora es sólo un muchacho delgado
que sonríe sobre la losa fría

el amante es la almohada
donde la fiera (o el muchacho -que es lo mismo-)
acomoda su cabeza
y duerme.

espléndido

el bello muchacho se hunde

alguna vez pude cortar la sombra

para alessander, su poema

by this, friend, you may full plainly see
why I have never penn’d a line to thee…
JOHN KEATS

solo
en la soledad del mundo
imagino tu cabeza a contraluz
tu cabeza espiga iluminada
por los ojos de dios
mientras recorro con el pie
el dibujo medieval en el sobrecama rojo

he vuelto a leer
los versos que kavafis
escribió pensando en ti
cuando apenas eras un silencio
una imagen apoyada en el pomo de la puerta
el límite entre la ausencia y tú

yo sólo he pretendido un espacio de tiempo
para volver rompiendo la palabra
que no logra salir del pecho roto
(transparente caja de pandora)
y luego atar el mástil
al gesto de acariciar tu mano blanca
blanquísima y suave como el miedo

 

alguna vez
pude cortar la sombra
que me separa del amor
pude mojar la punta de los dedos
en la tibieza de sus aguas
y beber la dulzura de su mirada clara

pero a lo lejos
un barco se confunde con tu nombre
y pasa de largo
una niebla se interpone
al instante en que mi pie
recorre el dibujo medieval en el sobrecama rojo

a contraluz
imagino tu cabeza
espiga iluminada por los ojos de dios
y yo la beso
y la pongo a descansar
como a una estatua.

these foolish things

escuchando a billie holiday
te pensaba

tu corazón marca el tiempo
contra la palma de mi mano
me miras
y el tiempo se detiene insosteniblemente

hay un espacio entre tu corazón y mis ojos
donde todo es calmo y tú estás quedo.

 

George Riverón (Holguín, Cuba, 1972). Poeta, actor, periodista, fotógrafo y realizador audiovisual. Estudió Dirección de Cine, Radio y TV, en el Instituto Superior de Arte de La Habana y Fotografía Profesional en Photo Art Academy y en New York Institute of Photography. Fundador y director de la revista literaria La zorra y el cuervo y los sellos editoriales Bluebird Editions y ZC Editores.

Tiene publicados los libros de poesía Contra la soledad de la sombra (Premio Oscar Lucero, 1992. Ediciones Holguín, 1994), El último dios (Mención Adelaida del Mármol, 1996. Ediciones La Luz, 1997), Los días del perdón (Accésit en el Premio Encina de la Cañada 1997. Ediciones Encina de la Cañada, Madrid, 1998), Extraños seres de la culpa (Premio de la Ciudad, 1996. Ediciones Holguín, 1999), Escritos invernales (Premio Calendario 2001. Casa Editora Abril, 2003) y Señal de vida (Ed. El Salvaje refinado, Estados Unidos, 2005- Bluebird Editions, 2008). Textos suyos aparecen en diversas antologías, revistas y otras publicaciones en Cuba, España, Francia, México, Argentina, Italia, Puerto Rico, Chile, Ecuador, Hungría, Rusia y Estados Unidos.

Como actor, director y productor teatral ha recibido importantes premios, como el de la ACE (Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York), en 2014 y 2015; el HOLA (Hispanic Organization of Latin Actors), 2015; el ATI (Artistas de Teatro Independiente), 2014 y 2015; el Miami Life Awards, 2012 y 2013, entre otros.

Reside en la ciudad de Nueva York, donde fundó Teatro del Aire.


Ely Rosa Zamora

Hay un carro ahogado
en la inundación de la calle

Todo el pueblo ha desaparecido
Y sólo hay desolación

El infierno es un avión
repleto de dinero y luces rojas

La reina petrificada
reposa en su castillo

En la foto del periódico,
cinco hombres bien vestidos
caminan juntos a organizar
el futuro
de las economías
del mundo
en medio de una ruina
que algún día
fue
mi calle.

Tocó sus pies, que habían dolido
la noche anterior, para acariciar
el sonido, después de las campanas.

El ente giratorio traía la brisa
desnuda del mármol.
Una sonrisa también

había quedado suspendida
sobre su cuerpo arado
por los pasos del día.

Buscaba la caricia.
El aletear desconocido de la piel
testimonio de lo marchito.

Se encogió al lado del otro
con la cabeza escondida
sospechando

que algún día
encontraría
el alivio.

La luz la sangre y la hoja
en los bebederos del sueño.
La pasión que persiste en los costados
cuando los tendones se hielan.

A veces son las hojas
bajo mis pies las que lloran.
A veces el vértigo se paraliza
al otro lado del horizonte

donde la habitación es el mundo
y los aviones el cielo
donde la lengua sabe todo sobre mí
y yo nada sobre ella

donde las aguas se besan y nos regresan
este plumaje de artificios vanos
esta corrupción de la luz
este olvido

Ely Rosa Zamora (Venezuela) es actriz y escritora, egresada de la Escuela Nacional de Artes Escénicas “César Rengifo” de Caracas. Desde 1994 vive en Estados Unidos donde se formó con la legendaria agrupación teatral “The Living Theatre” bajo la dirección de Judith Malina. En el 2009 obtuvo una maestría en Escritura Creativa por la Universidad de Nueva York (New York University). Ha publicado: Unspecific Object/ Objeto Indefinido, en colaboración con la artista Barbara Madsen, Choir Alley Press, New Jersey, 2015; Sin lengua y otras imposibilidades dramáticas, Editorial La Caída, Buenos Aires, 2013; Sin lengua/No Tongue, Heptameron Books, New York City, 2011; Detrito olvidado/ Forgotten Detritus, en colaboración con la artista Barbara Madsen, Choir Alley Press, New Jersey, 2009, y dos plaquetas: Paz Obscena, 2008, y Semilla, 2009. Su poesía ha sido incluida en la antología “Voces para Lilith” Literatura contemporánea de temática lésbica en Sudamérica, Estruendomudo, Lima, 2011.

Su trabajo ha sido presentado en Inglaterra, Italia, Argentina, Ecuador, Venezuela, Perú y los Estados Unidos. Actualmente es profesora de español en Rutgers University, en el estado de Nueva Jersey.


Nota:

Manuel Adrián López (Manny López) nació en Morón, Cuba (1969). Poeta y narrador bilingüe. Su obra ha sido publicada en varias revistas literarias de España, Estados Unidos y Latinoamérica. Tiene publicado los libros: Yo, el arquero aquel (Poesía. Editorial Velámenes, 2011), Room at the Top (Cuentos en inglés. Eriginal Books, 2013), Los poetas nunca pecan demasiado (Poesía. Editorial Betania, 2013. Medalla de Oro en los Florida Book Awards 2013), El barro se subleva (Cuentos. Ediciones Baquiana, 2014) y Temporada para suicidios (Cuentos. Eriginal Books, 2015). Su poesía aparece en las antologías: La luna en verso (Ediciones El Torno Gráfico, 2013) y Todo Parecía (Ediciones La Mirada, 2015). Entre otros eventos literarios, ha participado del Miami Book Fair International, XXXV Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería en Ciudad de México, IV Festival Atlántico de Poesía de Canarias al Mundo en Gran Canaria, España y V Festival de Poesía de Lima en Perú. Desde hace meses vive en Nueva York con su esposo y su gata.

Poeta y escritor